Cómo superar el déficit de competencias digitales en el sector manufacturero

La pandemia del COVID-19 ha empujado a la economía mundial a la sobremarcha digital. Las empresas de todo el mundo están adoptando las tecnologías de la Industria 4.0 para impulsar sus operaciones y conseguir ventajas competitivas más fuertes y sostenibles. Sin embargo, estas tecnologías digitales avanzadas, como la IA, el aprendizaje automático, la automatización y el Internet de las cosas (IoT), son tan buenas como sus operarios, que escasean. Una dependencia cada vez mayor de estas tecnologías ha creado una brecha de habilidades digitales; un desajuste entre lo que los empleadores necesitan y lo que los trabajadores pueden hacer. Esto es especialmente cierto en el sector manufacturero, que está digitalizando rápidamente toda su cadena de suministro y ahora espera que incluso los trabajadores de nivel básico utilicen una serie de dispositivos digitales, maquinaria inteligente y software en sus funciones diarias.

 

No cabe duda de que los fabricantes que logren la transición a las tecnologías digitales y los métodos de producción inteligentes se asegurarán una relevancia permanente gracias a la mejora de la eficiencia. Dicho esto, la transformación digital es un proceso desafiante y sus beneficios se ven gravemente socavados por la brecha de habilidades digitales que necesita atención inmediata. Para entender la magnitud del problema, consideremos por ejemplo que el 16% de los trabajadores estadounidenses empleados en el sector manufacturero no tienen ninguna habilidad digital. Es decir, tareas básicas como resaltar un texto en una pantalla o utilizar un ratón están fuera de su alcance.

 

Por qué existe la brecha de competencias digitales

A muchos trabajadores les preocupa que las tecnologías digitales les quiten el trabajo y acaben por dejarlos sin empleo. Como resultado, hay un nivel notable de vacilación o reticencia de los empleados a comprometerse con los dispositivos digitales o el software que sólo sirve para poner a los trabajadores en desventaja. Aunque la automatización se encarga cada vez más de las tareas de manufactura repetitivas que tradicionalmente se realizaban de forma manual, alguien tiene que asegurarse de que las máquinas funcionen de forma óptima. Los trabajadores humanos no están siendo expulsados por la transformación digital; están siendo empujados a nuevas funciones y responsabilidades que requieren habilidades digitales.

A medida que la revolución digital rediseña el lugar de trabajo en la industria manufacturera, una lista creciente de conocimientos técnicos demandados incluye habilidades informáticas y de programación para impulsar la automatización, capacidades de pensamiento crítico para convertir los datos en acción, y la capacidad de trabajar con herramientas interconectadas y software inteligente. El problema es que los entornos de manufactura modernos están avanzando más rápido que las capacidades digitales de los trabajadores, lo que amplía aún más la brecha de habilidades digitales. En muchos procesos de producción de precisión, las impresoras 3D, los sensores de datos y la realidad virtual son ahora herramientas estándar, pero muy pocos trabajadores de la fábrica pueden utilizarlas con confianza.

Las organizaciones manufactureras sufren la brecha de las competencias digitales, pero pueden y deben hacer más para resolverla. Los empleados actuales son miembros valiosos de la organización; poseen conocimientos, relaciones y experiencia en la empresa que merece la pena retener y seguir desarrollando. Un problema común entre los fabricantes es que se embarcan en la transformación digital sin evaluar sus recursos internos y no invierten el tiempo y el dinero adecuados en la capacitación de los empleados y en las oportunidades de mejora de sus competencias. Además, el hecho de que una organización haga demasiado hincapié en su tecnología en lugar de en su personal ha contribuido enormemente a que los empleados desconfíen del avance digital en el lugar de trabajo.

Es importante -y justo- reconocer que los propios fabricantes se sienten abrumados por la complejidad de la transformación digital incluso cuando persiguen sus beneficios. Sin embargo, tienen mucho más poder sobre la situación de lo que creen. Por supuesto, no hay una solución de la noche a la mañana para reducir la brecha de habilidades digitales, pero la creación de una cultura de mejora continua que se centra en la mejora integral es un primer paso clave.

 

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Cómo cerrar la brecha de competencias digitales con una cultura de mejora continua

La cultura de la mejora continua se basa en los principios de la economía lean para mejorar constantemente la eficiencia operativa y obtener mejores resultados. Estos principios son tan relevantes (si no más) en un contexto digital como lo eran en un entorno de manufactura tradicional. De hecho, para prosperar en la era digital, las organizaciones deben mantener una sólida base de mejores prácticas y adoptar un enfoque de mejora continua de la transformación.

He aquí cuatro áreas de una cultura organizativa orientada a las personas que deberían incluirse en su plan de mejora integral para salvar la brecha de competencias digitales y permitir un proceso de digitalización más fluido.

 

1. La evaluación de la madurez

Antes de embarcarse en una transformación digital a gran escala en toda la empresa, las organizaciones deben investigar sus competencias digitales actuales, así como su falta de ellas. Esto incluye equipos, software y personas. La evaluación de la madurez digital revisa los niveles actuales de apoyo tecnológico y habilidades relevantes de cada área de negocio en relación con los objetivos de la empresa. Esto determina un enfoque personalizado que da prioridad a las capacidades digitales de los empleados actuales y al potencial de mejora de las competencias.

 

2. Liderazgo y formación

Las empresas manufactureras interesadas en digitalizar sus operaciones hacen bien en recordar que las personas son su mayor activo, no la tecnología. Por lo tanto, los empresarios que invierten tiempo y dinero en sus empleados para que se beneficien y aprovechen sus conocimientos y ambiciones existentes experimentarán una transformación digital sin problemas en comparación con los que dan prioridad a las nuevas tecnologías.

 

Las empresas manufactureras que desean digitalizar sus operaciones hacen bien en recordar que las personas son su mayor activo, no la tecnología.

 

Un lugar de trabajo con tecnología de la información requiere una mano de obra humana que tenga confianza y curiosidad. Los líderes del sector manufacturero deben asegurarse de que sus equipos reciban la capacitación y las oportunidades de aprendizaje necesarias para actuar con confianza digital, y que puedan pedir ayuda cuando ésta vaya más allá de su experiencia inmediata.

Los responsables de la toma de decisiones empresariales, los jefes de equipo y los directores de departamento están sometidos a una enorme presión para garantizar y fomentar la participación digital de sus trabajadores mientras ellos mismos aprenden en el trabajo y se adaptan a un contexto de manufactura transformado tecnológicamente. Para entusiasmar e incluir a todos los empleados en la transición digital de la organización, los fabricantes pueden:

    • Proporcionar capacitación en el momento a través de nuevas tecnologías como la realidad virtual, la realidad aumentada y artículos para simular escenarios y desarrollar habilidades de resolución de problemas basados en diferentes resultados.
    • Mejorar el compromiso de los empleados mediante incentivos como programas de recompensa y reconocimiento, así como concursos interdepartamentales.
    • Invertir en programas de aprendizaje internos para desarrollar una cartera de talentos de habilidades digitales relevantes.
    • Llevar a cabo recorridos gemba regulares: un método probado de iniciativas de mejora continua centradas en los empleados que ofrece resultados positivos a través de la observación y la escucha en persona.

 

3. Afiliación a varios equipos

Un entorno de manufactura tradicional suele estar organizado en silos de funcionamiento separados. Un enfoque de mejora integral de la transformación digital rompe los silos organizativos, comunica la estrategia y los objetivos de forma holística y anima a los trabajadores a diversificar sus funciones y responsabilidades mediante la pertenencia a varios equipos. Se recompensa la agilidad, la innovación y la curiosidad, incluso si se sale del puesto de trabajo. Esto anima a las personas a participar activamente en la estrategia de crecimiento digital de la empresa y a comprometerse con ella para crear una cultura de colaboración, intercambio de conocimientos y apoyo en el lugar de trabajo.

 

4. Inversión continua

El énfasis en las personas en primer lugar y en la tecnología en segundo lugar significa que los fabricantes con ambición digital deben invertir en la identificación, adquisición, formación y retención de los mejores talentos, ya sea a través de fuentes internas o externas. Para superar la brecha de competencias digitales, se anima a los fabricantes a dedicar su tiempo y dinero a la mejora de las competencias de un grupo diverso de talentos, especialmente entre los jóvenes o las poblaciones infrarrepresentadas. Dado el ritmo de los avances tecnológicos, las organizaciones deben invertir constantemente en el desarrollo digital de su personal para mantenerse a la vanguardia y mantener ventajas competitivas sostenibles. Un resultado crucial e inestimable de la creación de una cultura de mejora continua basada en la mejora integral es que empuja a una organización a ser el centro de atención como empleador de elección, atrayendo talento difícil de conseguir como algo natural.

 

Abordar la brecha de competencias digitales de forma directa

Los fabricantes que sigan participando en guerras de ofertas por especialistas de alto precio para activar sus transformaciones digitales se verán perjudicados, ya que estos trabajadores siempre se irán por un cheque de mayor cuantía. Los fabricantes tampoco pueden permitirse el lujo de sentarse y esperar que aparezca de la noche a la mañana una mano de obra más capacitada digitalmente.

En cambio, las organizaciones de manufactura en evolución digital, independientemente de su tamaño, deben evaluar sus necesidades tecnológicas y humanas de forma estratégica e invertir en la formación necesaria que mejor se ajuste a sus objetivos empresariales. La realidad es que la brecha de habilidades digitales está aumentando rápidamente a medida que más y más organizaciones invierten en tecnologías avanzadas para seguir siendo relevantes. Los fabricantes con visión de futuro realizarán todas las inversiones necesarias para garantizar que sus dispositivos y software inteligentes sean optimizados por personas inteligentes.

 

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